Obra

Cuando un ángel te visita es una serie fotográfica de autorretrato que narra el camino que viví desde el momento en que me fue diagnosticado un cáncer. Un ejercicio de introspección ante la cámara que trasciende lo anecdótico de la enfermedad y se transforma en universal al abordar temas centrales de la conciencia humana: la muerte, el nacimiento, el amor y la espiritualidad.

Estos autorretratos corresponden a los diversos estados de la evolución espiritual que experimenté a lo largo de mi sanación. Son capturas que siento , ante todo, dignifican y enaltecen al ser humano en toda su dimensión, muestran nuestra fuerza interior, ensalzan nuestro carácter sagrado y acogen el reencuentro de nuestra esencia con la otredad.

Las emociones y los estados de estas fotografías no son nuevas. El espectador puede encontrarlas en obras de Historia del arte, en las pinturas flamencas, en las del Renacimiento o el Barroco, pero en este trabajo tienen en su expresión –el cáncer y lo aconfesional- y en su realización –el medio fotográfico- un carácter contemporáneo que las aproxima a la experiencia del hombre y la mujer del siglo XXI.

La obra aborda una forma de espiritualidad presente en la sociedad occidental actual, basada en prácticas orientales de recogimiento interior y una visión holística del mundo. Para ello, encuentra un lenguaje visual propio que se nutre en la tradición mística cristiana y la actualiza en una estética sensitiva que busca la comprensión del mundo desde la placidez, la apreciación de los matices y la unificación de contrastes.

La magia de la obra se encuentra, en buena parte, en la incertidumbre que produce encontrar fusionados en ella el documento de una enfermedad, la expresión de temas universales y una mirada amorosa y reconciliadora hacia el ser humano. Y todo ello, desprovisto de contextos visuales que acomoden la mirada del espectador en terrenos conocidos y certeros, y, con una utilización del autorretrato muy formal, casi clínica, que no deja protección tras la que esconderse.

Se trata, pues, de una obra de carácter intimista, llena de serenidad y silencio, que conmueve desde la belleza y la contemplación. Un trabajo que invita a la introspección, al conocimiento y comprensión del ser humano más allá de estereotipos y creencias, y que traslada la espiritualidad de los espacios religiosos a los expositivos.